Un trapecio tiene cuatro ángulos internos que siempre suman 360°. Los dos ángulos de cada lado oblicuo son suplementarios: suman 180°.
En todo trapecio los ángulos internos α, β, γ y δ cumplen siempre:
Para cualquier polígono, la suma de sus ángulos internos es (n − 2) × 180°, donde n es el número de lados. Para el trapecio (n = 4):
(4 − 2) × 180° = 2 × 180° = 360°
En el trapecio isósceles, los ángulos de la base mayor son iguales entre sí, y los ángulos de la base menor también son iguales entre sí:
En un trapecio, los ángulos situados en el mismo lado oblicuo se llaman ángulos cointerior (o ángulos del mismo lado). Siempre suman 180° porque las bases son paralelas y los lados oblicuos actúan como transversales. Esta propiedad se cumple en todos los trapecios, sean isósceles, escalenos o rectángulos.
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