Si dividimos un círculo partiendo de su centro en 360 rebanadas iguales, cada una de esas rebanadas mide exactamente un grado. Pero ¿por qué 360 y no otro número?
Un grado es la unidad mínima de medida de ángulo cuando dividimos el círculo completo en 360 partes iguales. Aquí apreciamos la medida de un grado:
A los 90 grados, siendo un cuarto de círculo, obtenemos un ángulo recto. A los 180 grados, en medio círculo, tenemos un ángulo llano.
El número 360 generalmente se atribuye a los babilonios, quienes desarrollaron un sistema numérico con base 60. Fueron probablemente los primeros en dividir el círculo en 360 grados (6 × 60).
Existen dos corrientes sobre el origen del número 60. La primera considera que surgió como aproximación a la duración de los días del año calendario. La segunda afirma que los babilonios lo escogieron porque es divisible por muchos números: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 10, 12, 15, 18, 20, 24, 30, 36, 45 y 60.
Debido a la proximidad con los 365 días del año, la hipótesis del calendario sigue siendo la más extendida: usar 360 grados permitía asociar cada día del año aproximadamente con un grado de movimiento del Sol alrededor de la Tierra, una idea muy útil para los astrónomos de la antigüedad.
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